11/4/12

Una catedral de calaveras y huesos.

Kutna Hora es una construcción Gótico-barroca del siglo XV cuyos orígenes son más que llamativos. Cuenta la historia que un viajante que se dirigía a Moravia se echó a descansar en los bosques de la zona. Su cansancio era tal que tuvo un sueño casi hipnótico en el que un diminuto pájaro entraba por su boca y le sugería construir un monasterio. El viajante, convencido de que esta era una señal divina, comenzó la construcción junto a un modesto cementerio del siglo XIII. Es así que gracias a la presencia de esta iglesia y a una anterior bendición de la tierra por abad Jindrich al servicio del Rey Bohemio, que todos los habitantes del área deseaban que sus restos fueran depositados allí. Gradualmente esto llevó a que el número de tumbas,





sobretodo con la llegada de la Peste Negra, crecería cuantiosamente. Tan grande sería la cantidad de entierros en el lugar que prontamente hallarían que las tierras del cementerio ya no alcanzaban a guardar a nadie más. Sin embargo, los pobladores seguían deseando descansar allí, por lo que los monjes comenzaron apilar los restos en la iglesia. Para tener una idea de lo tan alta que llegó la cantidad de huesos, en el siglo XVI uno de los monjes debió levantar seis pirámides de restos óseos para apilarlos mejor, ya que incluso la capilla comenzaba a quedar chica.




A causa de esta razón en el siglo XIX, más exactamente en 1871, el Príncipe de Schwartzenberg, preocupado por la cantidad de huesos en el lugar, contrató a Frantisek Rindt, un afamado artista local, para que viera como mejorar el lugar respetando a la vez el deseo de las personas que decidieron que sus restos descansasen en el lugar. Frantisek, entonces, tomaría la decisión de construir una iglesia utilizando los huesos de los difuntos, es así que nace el Osario de Kutna.